miércoles, 22 de diciembre de 2010

Mi madre ESTÁ (cuento apócrifo de Navidad)


MI MADRE ESTÁ (cuento de Navidad)

El niño no tendría más de seis años. Se perdió entre la multitud que llenaba la plaza de América de su ciudad natal donde la gente se agolpaba comprando objetos navideños.

La verdad es que más que perderse se equivocó de madre y sin darse cuenta dio su manita a una señora, probablemente de corte parecido a la suya. Y así caminaron entre tenderetes mientras que la señora, con una sonrisa cómplice, siguió el juego hasta parar en un humilde rastrillo, diciéndole al niño con una voz suave y cadenciosa:

  • ¿Quieres alguna cosa de aquí?. Escoge la que más te guste.

Para entonces el niño, que parecía haberse apercibido del error, continuó asido a la tierna mano que la agarraba sin apretar los dedos.

  • Señora, ya sé que usted no es mi madre pero quiero que lo sea por algún tiempo.

  • ¿Por algún tiempo? ¿Hasta cuando es algún tiempo?

  • No lo sé, pero lo suficiente para saber lo que es una madre. Puede que sólo sean unos minutos pero... ¡Quién sabe cuando me daré cuenta!

  • Pero....¿Y tu madre? ¿Dónde está?

  • Mi madre ESTÁ pero tardará bastante en notar mi falta. El niño puso un énfasis especial cuando pronunció la palabra ESTÁ.

  • ¿Y eso? Preguntó la señora

  • Pues....no es fácil de responder.

  • ¡Vamos a ver! ¿Está aquí en el mercadillo?

  • Sí y no. Ya le he dicho que ESTÁ.

  • Pero...¿Qué quieres decir con que sí y no ESTÁ?

  • Si le digo que ESTÁ aquí le miento y si le digo que NO ESTÁ, tampoco digo la verdad.

A estas altura del episodio, la señora mostraba ya una gran preocupación y se dirigió con el niño hacia el policía que vigilaba la plaza.

Ante el relato de los hechos, el policía sonrió y le dijo a la señora:

  • ¡Quédeselo otro ratito! ¡El niño se lo va a agradecer!
  • Pero.... ¡Cómo que me lo quede! ¡Su madre debe estar más que preocupada buscándolo!

  • ¡Señora!, dijo el policía con una voz tan baja que casi se perdía entre el murmullo de la plaza, su madre ESTÁ (también citó esta palabra con énfasis) como ya le habrá dicho el niño, pero le mentiría tanto si le digo que ESTÁ aquí en el mercadillo como que si no.
La señora sintió un vértigo repentino, cayendo a plomo sobre el suelo.

El niño, volviéndole la cara al policía, se marchó murmurando:

  • Voy a buscar la mano de otra madre.

    21 de diciembre de 2010


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